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Francisquete era el Tío Camuñas


Quizás a alguno de ustedes le hayan asustado, cuando eran niños, con la famosa frase: “¡qué viene el Tío Camuñas!”. También es posible que no usaran a este tipo como acicate para la obediencia, cambiándolo por el Hombre del Saco o quizás el Sacamantecas. En cualquier caso, seguro que conocen el dicho al que hacía referencia y que no es más que una forma de asustar a los pequeños para que hagan algo a lo que son reticentes. Dicho esto, voy a explicarles quién era el Tío Camuñas.

Su nombre real era Francisco Sánchez Fernández y nació en Camuñas, provincia de Toledo, en 1762. Ya saben ustedes de dónde le cayó el apodo. Murió en 1811 a manos del ejército francés, que lo fusiló por bandolero. En vida era conocido como Francisquete; lo del Tío Camuñas vendrá como consecuencia de lo siguiente. Él y su hermano fueron de los primeros en combatir al ejército napoleónico por la zona en la que vivían, una vez que estos habían dispuesto de España como si fuera suya, y en una de sus escaramuzas, la cosa no salió del todo bien y los franceses atraparon al hermano, colgándolo de las aspas de un molino.

La muerte de su hermano, unida al fallecimiento de un hijo y el contemplar día tras día cómo actuaban los franceses en sus tierras, le llevaron a reunir un grupo de unos treinta hombres con los que combatir al francés, usando las técnicas de guerrilla tan comunes en aquella guerra. Francisquete había sido correo años antes y montaba excelentemente a caballo, lo que provocó su enorme eficiencia en el combate de guerrilla que, como saben ustedes, se fundamenta en aparecer cuando menos se lo espera, matar más de lo que se temía y huir sin que haya tiempo de reacción.

Precisamente por su destreza como guerrillero, en el sentido literal de la palabra, los franceses comenzaron a utilizar la frase que protagoniza esta nota: “¡Qué viene el Tío Camuñas!”. Le temían más que a nada por aquellas tierras y a la menor sospecha, los napoleónicos soltaban este grito y se hacía el pánico por doquier entre los gabachos. Finalmente, el 12 de octubre de 1811, curiosamente el día en el que celebramos actualmente la Hispanidad, fue atrapado y acabó fusilado unos días más tarde.

Por lo tanto, salvo que ustedes sean franceses, no deben temer cuando usen al Tío Camuñas como amedrantador, por muy sanguinario que este fuera.

Fuente:

 

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1 comentario

Mario Paez -

Interesante este reportaje, no conocia el personaje pero me sirvio para conocer mas sobre el.
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