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Operación CHARIOT


La operación Chariot fue una de las más osadas y audaces acciones de comando que se llevó a cabo durante la II Guerra Mundial. Básicamente, la idea consistía en lanzar un destructor de 5.000 toneladas y hasta arriba de explosivos contra la esclusa de un dique que se encontraba en el puerto Francés de Saint-Nazaire. ¿Pero por qué era tan importante Saint-Nazaire para que se realizara tan arriesgada misión?

Puerto Saint-Nazaire. Arriba en el centro se ve el dique en donde hay dos barcos.

Pues el puerto, situado en la costa atlántica francesa, era de vital importancia por dos motivos. Primero porque en él estaba una importante base submarina donde se escondían y reparaban los temibles U-Boot.

Base de submarinos en Saint-Nazaire

Pero también, y sobre todo, porque Saint-Nazaire poseía el mayor dique seco de la costa Atlántica y era el único lugar donde podían repararse buques de grandes dimensiones.

El crucero de lujo Francés Normandie es reparado en el dique antes de la guerra.

Buques tan grandes como el acorazado Tirpitz, un gran destructor Alemán gémelo del Bismarck y que traía tan de cabeza a los ingleses que se hacía imprescindible su destrucción.

Acorazado Alemán Tirpitz

Por este motivo, si los Británicos lograban destruir las instalaciones del puerto y el dique, dejarían al Tirpitz acorralado sin tener un lugar donde poder repararlo y abastecerlo.

El problema era cómo hacer volar la enorme puerta del dique para inutilizarlo. Un bombardeo aéreo no sería suficiente y se necesitaba algo más directo y contundente. Por eso, se escogió al HMS Campbeltown un antiguo destructor de cuatro chimeneas de la US Navy, al cual se le quitaron dos de sus chimeneas, y se lo enmascaró para parecerse a un destructor alemán con la intención de lanzarlo directamente contra la esclusa.

Arriba el Campbeltown y abajo el modelo de barco Alemán al que debía parecerse.

Pero como calculaban que el impacto del enorme barco no sería suficiente para destruir el dique, además lo cargaron con varias toneladas de explosivos a los que prepararon para que explotaran unas horas después del impacto.

A bordo del Campbeltown y en otras lanchas que lo acompañarían irían un grupo escogidos de comandos. Su misión era hacer volar el centro de control y maquinaria de las esclusas y otras instalaciones sensibles por lo que se les sometió a un entrenamiento intensivo.

Maqueta del puerto que aún se conserva y sobre la que planearon el asalto y realizaron pruebas.

En esta sala de esclusas en Inglaterra, parecida a la de Saint-Nazaire, los comandos ensayaron como realizar la incursión y donde colocar las cargas para que fueran más efectivas.

Las fuerzas del ataque serían 3 destructores y 18 lanchas motoras, llevando en total a 611 comandos, algunas lanchas torpederas, una cañonera y el apoyo de cazas Spitfire de la RAF.

Se comenzó con el bombardeo por parte de los cazas y la pequeña flota de combate comenzó a adentrarse por el estuario que les conducía hasta el dique, con la esperanza de que entre su disfraz y el desconcierto lograran pasar desapercibidos, pero no fue así. Fueron descubiertos casi de inmediato y sobre el convoy comenzó a caer una lluvia de fuego. Aparte de los destructores, el resto de embarcaciones no estaban preparadas para recibir semejante castigo por lo que muchas no pudieron llegar hasta sus objetivos.

A pesar de todo, algunas embarcaciones lo lograron entre ellas el Campbeltown que consiguió embestir a toda máquina el dique quedando empotrado. Además, abrieron vías de agua para que se hundiera en parte y no pudiera ser retirado.

Varias tomas del Campbeltown después del impacto. La última está tomada desde el interior del dique por lo que uno se hace a la idea de lo descomunal de la esclusa.

Desde el destructor saltaron el grupo de comandos cuyo objetivo era las sala de control. Operación que llevaron a cabo con enorme éxito a pesar de que eran sometidos constantemente al fuego Alemán. Aunque a la hora de escapar, la mayoría de los comandos que habían logrado llegar a puerto y cumplir con sus objetivos, fueron hechos prisioneros...

Algunos de los prisioneros. El herido de la izquierda era el soldado McCormack y moriría poco después.

El capitán Michael Burns es escoltado por un soldado alemán.

Un comando prisionero es ayudado por alemanes. Abajo el mismo lugar en la actualidad.

 

 

... Y mucho otros murieron en el intento.

Comandos caídos. Se puede observar sus correajes blancos que se los pusieron para diferenciarse en la oscuridad.

Otro comando caído. Por su situación, lejos del muelle, se cree que fue abatido en la huida.

 

Y lo peor es que las cargas instaladas en el destructor no estallaron cuando estaba previsto y se pensó que el objetivo principal no iba a ser cumplido. Pero no fue así. los Británicos habían colocado trampas en los explosivos por si intentaban desconectarlos antes de que explotaran y seguramente fue lo que ocurrió. Bastantes horas después del ataque, una enorme explosión haría volar al Campbeltown y con él a la esclusa, inundando de agua el dique e inutilizándolo.

Foto tomada poco después del ataque. Están señalados algunos de los objetivos logrados entre los que se encuentra el dique totalmente inundado de agua.

Las pérdidas fueron considerables y sólo dos de las dieciocho embarcaciones que entraron en el estuario lograron llegar a Inglaterra nuevamente. Un total de 169 hombres murieron en la acción, pero el objetivo pudo ser cumplido. El dique seco no volvió a ser utilizado por los alemanes quienes debieron cerrar la brecha de la esclusa rota con obra viva. De esta forma, los grandes barcos alemanes no podrían ser reparados en Saint-Nazaire.

Unos meses después el dique estaba seco y sellado aunque inutilizado. Lo que se ve dentro es la mitad del Campbeltown, el resto desapareció en la explosión.

A las pocas semanas, el temible acorazado Tirpitz, fue acorralado y hundido gracias a la operación Chariot.

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